Todos los que son tan viejos como yo y no tenían un sistema avanzadísimo y super caro de televisión de paga (e igual de ñoños que yo) tuvieron que haber visto el famosísimo programa de El Bosque Mágico, donde Santa Claus (a falta de un mejor apelativo) pero en su trabajo de verano (es que eso de trabajar una vez al año, hay que sacar para pagarle a los esclavos-duendes) se dedicaba a administrar un tugurio donde los niños que "se portaban bien" podían llegar y (seguramente a base de poderosísimos estupefacientes) se hacían "pequeñitos, pequeñitos muy pequeñitos" y entraban por una puerta miniatura (obviamente fusilada de Alicia en el Pais de las Maravillas) a un bosque donde vivían un montón de animalitos que no vivían en el pecado como los animales, sino que estaban casados y formaban comunidades según sus especies (ni madres de incesto y mezcla de razas, ah, pero no era racista...) y, como marca la santa inquisición y el sistema de censura en la televisión, todos usaban trajecitos y ropita y ninguna parte impía para los pobres niños que teníamos cerebro de maní y en cambio habíamos visto a nuestras mascotas sin ropa, estaba visible (exactamente igual que la próspera Familia Conejo de la que pronto haré un post estúpido).
Pero obvio, ¡mira, los animalitos viven como nosotros!, como sea, el meollo del asunto era aprender una lección-moraleja o cualquier cosa que hiciera sentir mal al niño y le enseñara que había sido malo en su casa bajo la falsa promesa de "y todos sus sueños se harán realidad" ¡Patrañas! Te podías portar bien, te podías portar mal y nunca, NUNCA, te dejaban ir al puto bosque mágico, eso sólo era para niños gringos.
SIN EMBARGO, esta humilde humana, criada con las caricaturas de bajo presupuesto de los 80's ¡Ha encontrado la puerta al bosque mágico! Aquí, en el el DF, oculta en el lugar menos esperado...
Nada de patrañas como: que está en un árbol mágico custodiado por un viejito bonachón y pedófilo, busca en tu propio corazón, un montón de luces de bajo presupuesto te atacará en tu cama de noche mientras duermes y te teletransportará (eso se llama rapto! y extraterrestre a decir verdad). NO!! Tengo el placer de mostrarles ¡La verdadera puerta al Bosque Mágico!

Si mi amable lector, oculta nada mas y nada menos que en un taxi verde del DF!! Con un viejito bonachón (aunque mas bien de aspecto chilango que del señor de la barba blanca que reparte regalos a los niños) como conductor. La puerta esta un poco jodida ya, definitivamente, pero no invisible para el que sabe donde mirar.
Desafortunadamente después de preguntarle al señor si podía entrar al Bosque Mágico y decirme que él no le hacía a eso de vender drogas y que definitivamente la diferencia de edades le iba a pesar en la consciencia (no entendí a que se refirió aclaro), tristemente me di cuenta que ya no había cabida para mi en el mágico lugar. Sinceramente dudo que tengan una historia-moraleja-lección de vida enfocada a porque estoy en una oficina de mierda, en pelea constante con mi jefa (que por cierto puso un duende en su oficina! pronto fotos de ello), con leyendas de que se aparece un niño cuando todo esta solo, con una jefa superior que podría considerarse mas inmortal que Mun-Ra y que me enseñen que el mundo del monitoreo es maravilloso usando metáforas con alegres animalitos vestidos como personitas del campo inglés.
Sin embargo, no me dí por vencida. Si no podía ir a un mundo mágico, tenía que encontrar otro ¡pero ya!
Y entonces tuve una revelación...

¡La Tierra del mago de Oz está en el WTC! O igual al final encuentraba una olla de oro al final del arcoiris o algo así. Pero cuando le dije al taxista que me llevara a donde terminaba el arcoiris, me dijo que tampoco sabía donde había antros gays... tampoco le entendí.
Seguire buscando mas tierras de cuentos de hadas en el DF...
Pero obvio, ¡mira, los animalitos viven como nosotros!, como sea, el meollo del asunto era aprender una lección-moraleja o cualquier cosa que hiciera sentir mal al niño y le enseñara que había sido malo en su casa bajo la falsa promesa de "y todos sus sueños se harán realidad" ¡Patrañas! Te podías portar bien, te podías portar mal y nunca, NUNCA, te dejaban ir al puto bosque mágico, eso sólo era para niños gringos.
SIN EMBARGO, esta humilde humana, criada con las caricaturas de bajo presupuesto de los 80's ¡Ha encontrado la puerta al bosque mágico! Aquí, en el el DF, oculta en el lugar menos esperado...
Nada de patrañas como: que está en un árbol mágico custodiado por un viejito bonachón y pedófilo, busca en tu propio corazón, un montón de luces de bajo presupuesto te atacará en tu cama de noche mientras duermes y te teletransportará (eso se llama rapto! y extraterrestre a decir verdad). NO!! Tengo el placer de mostrarles ¡La verdadera puerta al Bosque Mágico!
Si mi amable lector, oculta nada mas y nada menos que en un taxi verde del DF!! Con un viejito bonachón (aunque mas bien de aspecto chilango que del señor de la barba blanca que reparte regalos a los niños) como conductor. La puerta esta un poco jodida ya, definitivamente, pero no invisible para el que sabe donde mirar.
Desafortunadamente después de preguntarle al señor si podía entrar al Bosque Mágico y decirme que él no le hacía a eso de vender drogas y que definitivamente la diferencia de edades le iba a pesar en la consciencia (no entendí a que se refirió aclaro), tristemente me di cuenta que ya no había cabida para mi en el mágico lugar. Sinceramente dudo que tengan una historia-moraleja-lección de vida enfocada a porque estoy en una oficina de mierda, en pelea constante con mi jefa (que por cierto puso un duende en su oficina! pronto fotos de ello), con leyendas de que se aparece un niño cuando todo esta solo, con una jefa superior que podría considerarse mas inmortal que Mun-Ra y que me enseñen que el mundo del monitoreo es maravilloso usando metáforas con alegres animalitos vestidos como personitas del campo inglés.
Sin embargo, no me dí por vencida. Si no podía ir a un mundo mágico, tenía que encontrar otro ¡pero ya!
Y entonces tuve una revelación...
¡La Tierra del mago de Oz está en el WTC! O igual al final encuentraba una olla de oro al final del arcoiris o algo así. Pero cuando le dije al taxista que me llevara a donde terminaba el arcoiris, me dijo que tampoco sabía donde había antros gays... tampoco le entendí.
Seguire buscando mas tierras de cuentos de hadas en el DF...
